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Líderes amenazados

Los líderes políticos en Colombia juegan un papel vital en la configuración del futuro del país, los encargamos de crear leyes, reglamentos y políticas que tienen un impacto directo en la vida de millones de colombianos; sin embargo, ser líder político en nuestro país es un trabajo peligroso. Colombia tiene una larga historia de violencia y estas personas a menudo son blanco de grupos criminales, guerrillas y grupos paramilitares.


A medida que se acercan las elecciones locales del 29 de octubre, se hace indispensable resaltar, con más fuerza, la importancia de proteger a los líderes políticos. Estos comicios son un momento crucial para la democracia en Colombia, puesto que los ciudadanos tendremos la oportunidad de elegir a nuestros representantes a nivel municipal y departamental; aquellas personas que nos van a ayudar a trabajar por el desarrollo de nuestros municipios, distritos y departamentos como nosotros lo soñamos.


Sin embargo, el proceso de hacer campaña para un cargo puede ser riesgoso. Se han presentado numerosos casos de violencia en Colombia. Según la Misión de Observación Electoral, MOE, entre enero de 2019 y marzo de 2021, 101 líderes políticos fueron asesinados y 427 fueron víctimas de amenazas o ataques. En hechos más recientes, la Fundación Paz y Reconciliación, Pares, denunció que en los seis meses que ya han pasado del calendario electoral actual (octubre 29 de 2022 a la fecha) se han registrado 67 hechos de violencia, que han dejado 99 víctimas, 18 de ellos asesinados. En estos casos de violencia, 32 % de las víctimas pertenecen al partido de gobierno, 7 % a la oposición, 6 % a movimientos independientes y 55 % de los afectados no se identifican con una alineación partidista.


Las cifras presentadas son alarmantes y muestran la necesidad de proteger a los líderes políticos; no es solo una obligación moral, es un deber de nuestra constitución, la cual garantiza el derecho a la vida y la protección de los derechos humanos de todos los ciudadanos, incluidas las personas que hacen parte del escenario político del territorio. El gobierno tiene el deber de garantizar la seguridad y protección durante el proceso electoral, así como en su vida cotidiana.


La protección de los líderes políticos es fundamental para el buen funcionamiento de la democracia, cuando estos son amenazados o atacados se crea un efecto paralizador que puede disuadir a otros de participar en el proceso político. Esto puede conducir a falta de diversidad en la representación política y limitar el rango de voces que se escuchan en el gobierno.


Para proteger a los líderes políticos, el gobierno debe adoptar un enfoque integral, esto incluye proporcionar medidas de seguridad adecuadas, investigar y enjuiciar a los responsables de amenazas y ataques, y abordar las causas profundas de la violencia y la inseguridad en el país.


El gobierno también debe trabajar en estrecha colaboración con las organizaciones de la sociedad civil y los socios internacionales para garantizar la seguridad de los líderes. Estas entidades pueden brindar apoyo y recursos a quienes están en riesgo y ayudar a crear conciencia sobre la importancia de protegerlos.

Los ciudadanos también tenemos el deber de rodear a los líderes políticos para cuidar nuestra institucionalidad, ellos son nuestros representantes en los distintos cargos que requerimos para administrar nuestro país. Rodearlos implica protegerlos, visibilizarlos, acompañarlos, pero también observarlos y vigilar su accionar.


Proteger a los líderes políticos es fundamental, especialmente ahora que se acercan las elecciones del 29 de octubre. El gobierno debe adoptar un enfoque integral para protegerlos, en cumplimiento con nuestro mandato Constitucional.

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